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1 de agosto de 2008

TRAS LOS PASOS DE GEORGE PEREC

Me acuerdo de la tortilla de patata que hacía mi abuela, sobre todo porque ya no me la puede hacer.

Me acuerdo del olor a limpio que tenían sus sábanas de lino cuando iba a verla en verano.

Me acuerdo de cuando me despertaba su canario a las 8 de la mañana después de una noche con algún que otro exceso.

Me acuerdo del exceso que más me gustó.


26 de junio de 2008

LA CALLE DE NIETZSCHE

Hoy ha vuelto a la calle donde vivía Nietzsche. Y le ha parecido sorprendente retrotraerse al pasado sólo por una calle minúscula e insignificante. La calzada sigue igual, aparentemente. Se quemó el bar de la esquina pero reconstruyeron el local. Sigue ahí el portón viejo de madera y sospecha que ningún ascensor haya sustituido los escalones raídos que tantas veces subió hasta la última planta. Permanece oscuro el callejón que daba al hotel y se mantiene el bullicio en los aledaños a su portal. Sólo parecen haber cambiado las personas que pasean por allí, que ya no se interesan por ella. Se sorprende a sí misma moviendo la cabeza y riéndose al visualizar su propia imagen cuando los domingos bajaban hasta la panadería para comprar croissants recientes y ella iba vestida con la ropa de él, que la hacía sentir andrógina y muy observada por quienes se les cruzaban, pero en quienes creía descubrir una mirada de envidia por su cara de embobada.

16 de abril de 2008

EL LAÚD DE PANIAGUA

A veces basta una melodía para hacernos regresar. Volver a otros tiempos, mejores o no, pero otros. Retroceder al pasado sólo por unas notas. Sin quererlo ni buscarlo, así de repente.

Y no importa lo feliz que se pueda ser en esta existencia, la de ahora. Aquella siempre nos trae una suerte de nostalgia. No son sólo recuerdos, es algo más dentro. No hace falta recrearse y hurgar en la memoria. Te asaltan las imágenes. Los olores. Las sensaciones. El calor. Las mariposas en el estómago, ésas que cada vez son diferentes a la anterior. Ni más aladas ni menos, sencillamente distintas.